El concepto de una estatua gigante de Cristo sobre Río surgió en la década de 1850, cuando el padre Pedro María Boss sugirió un monumento religioso para inspirar la fe. Los primeros planes se estancaron durante décadas, pero esta visión plantó la semilla del Cristo Redentor, construido casi un siglo después, convirtiéndose en un símbolo de esperanza para la ciudad.













